martes, 30 de octubre de 2012

Hola, soy desagradable.


Tengo graves y generales conflictos para sociabilizar, por no decir que me cae mal gran parte de las características de la gente. No discrimino edad, sexo ni raza. Algo a mi favor.

Suelo admitir con tristeza mi anti-socialismo y ortivismo para con ciertas personas, pero, pensándolo mejor, no me interesa formar parte de una sociedad enferma. No me interesa. No, por más que en mi cumpleaños tenga más regalos, no. Por más que reciba más firmitas por facebook, ni eso.
Aunque por un asado te la puedo caretear. A nadie se le rechaza una molleja... o una pizza, tal vez.

La Mediocridad, diva del siglo XXI, presenta a la injusticia como moneda corriente, como el pan con el tuco, como el fernet con coca. Como dicen por ahí, "Dios le da pan al que no tiene dientes", o un cigarrillo al que no tiene fuego. O un trabajo al que no lo quiere, o privilegios al que no lo merece. En fin, Injuztizia!. Ya que no me censuren estas analogías, habla muy mal de internet, y el que lo lee... pobre víctima del vicio de clickear demás.

No quiero extenderme mucho más porque según muchos estudios, en internet, a la gente le interesa un pito leer el texto entero, apenas alcanza a ojear 20%. Pero, no se, qué más se puede agregar de una actualidad donde los videos más vistos son de Justin Bieber (a ver si google me toma en cuenta y por lo menos me comentan para putear) y un oriental poseído por una yegua con síndrome de vaca loca, con una letra con la profundidad de un balde.

La misma profundidad comparte la gran parte de la programación televisiva, al grito de DALE, luces, cámaras y tetacción! Perdón, culomencemos. Digo... mejor no digo nada interesante, hablemos de lo que comí hoy, o cuantas veces garcho a la semana. Sino vayamos a reflexionar a la isla de Caras.

Nada, me indigné de tantas cosas que no me da el tiempo, el teclado ni el cerebro para desarrollar. Pero aplico la frase "I don't want to live on this planet any more" a la inversa. Dejar a los que enserio valoran este mundo, su gente, los millones de años de historia, su fauna y flora, sin tener que meterle 3 kilos de maquillaje, un reggaeton - lo más plástico e insulso posible - y esa artificialidad, que innundó hasta el mundo de los sentimientos, volviendo a cualquier relación una cosa banal y llenando de caretas a las personas.

En fin, se dice que el mundo se divide en dos clases de personas "los indignados y los indignos". Yo me cuento en los dos grupos; indignada por la realidad como es, porque hay muchas cosas por cambiar; e indigna, por no saber si soy merecedora de que haya gente que me banca igual, así de desagradable como soy para el grueso de la gente. Por eso los quiero, sepanlóNNN.
Si, son 3 gatos locos, pero se lo merecen. De otra forma, este post tendría un desenlace más pesimista e insoportable. Gracias por hacerme ver las cosas con un lente mas ameno.


Y como para no terminar el post ortivamente sin dibujito...
Adoro estar con la gente que se presta para la autenticidad.



Flor

lunes, 8 de octubre de 2012

Inauguración MUHU (crónica 16/06/2012)


Todo inició alrededor de las cuatro de la tarde. No faltó niño, adulto o anciano a la ceremonia. El pasado sábado se dirigieron todos en desfile por la Avenida de los Italianos, en Puerto Madero, detrás de la figura sonriente de una Mafalda gigante de diez metros de altura. Sobraron sonrisas y aplausos, acompañados del rockero sonido de los Heavysaurios, que cantaron, entre otros temas, su hit “Quiero Leche”. Pese al frío y al viento, que se encargaron de erizar la piel de todos los presentes, la multitud marchó al nuevo hogar de la risa, lugar donde se conmemoraría a aquellos grandes que alguna vez sacaron una carcajada de cada uno de nosotros. Este es el nuevo, nuevísimo, Museo del Humor, o MUHU, de forma abreviada.
Una vez llegados al lugar, el inmenso inflable de la obra más querida de Quino se bamboleaba entre los árboles, a veces bajaba para jugar con los padres e hijos que se encontraran cerca, y, como una estrella, bailaba en el centro del gentío al son de la trompeta, el acordeón y el bajo de Babel Orkesta.
Entre tanto los más viejitos se refugiaban del invernal clima en la entrada del Edificio de la ex cervecería Munich, nueva sede de la risa, lugar de particular arquitectura, de antiquísima estructura, de balcones con prolijos ribetes, de artesanales y coloridos vidriales y de columnas minuciosamente decoradas. Según señala el Ministro de Cultura de la ciudad, Hernán Lombardi, desde uno de los panfletos repartidos en el Museo, este sitio, cargado de historia y lejanía, será “un espacio donde el humor gráfico sea protagonista en todas sus formas y manifestaciones; y que junto a Quino, Mordillo, Garaycochea, Sábat y García Ferré, como Directores Honorarios del Museo del Humor” se hace realidad un sueño.
Junto a la entrada, y recibiendo a los recién llegados, se encontraba un inflable con las figuras de Caloi – con Clemente –, Quino – con Mafalda –,  García Ferré – con Larguirucho e Hijitus – y Mordillo, entre otros; en el segundo piso, colgados dos a cada lado del balcón central, se encontraban pancartas con personajes reconocidos de humoristas argentinos: Dante Raúl Quinterno, García Ferré y Eduardo Ferro. La ansiedad se veía en la cara de la gente, los más jovenes se asomaban a los enormes ventanales para ver qué sucedía allí dentro, la música había parado hacía ya media hora y las personas se iban compactando en una masa, expectante de la apertura al público del museo.
Con la llegada tardía del Jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, comenzó la inauguración con las palabras del humorista Carlos Garaycochea, que con su tinte de gracia, comenzó diciendo: “Señoras y Señores, esto incluye a muchos de ustedes: La verdad es que he peleado tanto para que los dibujantes tengamos nuestro lugar, que ya a esta altura me podrían haber dado el Museo de Bellas Artes.”, y destacó la felicidad que él y sus colegas sentían por el espacio brindado y el homenaje a esos grandes que fueron sus maestros. Finalmente las palabras del jefe porteño Macri, afirmando que este museo pone a la ciudad en “la vanguardia del mundo porque existen algunas pequeñas cosas en el mundo, pero no un lugar donde concentra 200 años de historia de humor gráfico”, en honor a todos los grandes del dibujo; y, esperanzado de que éste “sea un lugar de referencia para todos los jóvenes que comienzan”, cortaron el lazo inaugural con el que daban comienzo a lo que significó la lucha, el trabajo y, sobretodo, la creatividad de muchos.
Luego de que llegara el momento más esperado, alrededor de las cinco y media, y viendo que las puertas no abrían, comenzó a quejarse una voz, luego dos, más tarde tres o cuatro y de pronto, al unísono y en forma de protesta, la multitud aglutinada gritaba “¡Queremos Reír! ¡Queremos Reír!” quejándose con los dos guardias de la entrada, quienes después de un breve instante, cedieron a la petición de estos hambrientos de humor.
Una vez dentro, en el hall, los pisos con rombos y figuras de magos y señoritas con cerveza hablaban de la historia del viejo pero pintoresco inmueble. Allí se compartía la calidez de las personas, algunos tomando té sobre las antiguas mesas y sillas del lugar, otros con pequeños vasos de cerveza compartían el calor que tanto escaseó en la dulce espera de la entrada. La gente caminaba por los pasillos, cuartos, escaleras, algunos se paraban a hablar con el mismísimo humorista Sábat, que humildemente y sentado en un banquito bastante desgastado del lugar, compartía sus experiencias y respondía preguntas de los tan curiosos visitantes. Algunos simplemente quedaban hipnotizados con los cuadros expuestos, leyendo pequeñas reseñas de las muestras que contaban la historia del humor grafico en Argentina en el siglo XIX, de la “Edad de Oro” – que abarca de 1930 hasta 1950 – y del humor gráfico entre dictaduras y democracia – época comprendida desde 1960 hasta la actualidad –. La muestra inaugural presentó la exposición "Carlos Garaycochea, humor en colores", que reunió 40 obras originales realizadas por él para la revista El Gráfico y otras publicaciones. Según palabras del periodista, dibujante y  fundador del Museo del Dibujo y la Ilustración, Hugo Maradei, esta “muestra de apertura del Museo del Humor trata de ser una primera síntesis, en poco más de cien obras, de lo que significa el Humor Gráfico para nuestra querida ciudad de Buenos Aires, y también un reconocimiento a aquellos artistas que desarrollaron un oficio superlativo aunado a una creatividad desbordante.”.
Este es el inicio de un espacio al que podrá concurrir todo aquél que busque pasar un buen momento, en familia, con amigos o solo; en donde se aprecia que los artistas tomaron el arte y el humor como expresión o protesta, demostrando que se puede tomar la realidad de otra manera y encontrar esa vuelta de tuerca para reírnos de lo que nos apena. Porque la risa es salud y, tomando las palabras del gobernador bonaerense Macri, porque “no hay futuro si no hay humor”.





Trabajo hecho para la cátedra de Taller de Redacción Periodística.


Flor