jueves, 4 de agosto de 2011

Un minuto, un año, un siglo.

No importa lo que dure. Creéme que no me importa. Un minuto, un año, un siglo. Pero mientras dure, decime que es para siempre, que vamos a alcanzar la eternidad con las raíces de este amor que crece para adentro y desde adentro nos empuja al cristal de la risa, al silencio que late con corazón de pajaro, al chocar de planetas que es nuestros cuerpos juntos recreando el temblor, el universo, el canto.

[...]

No importa lo que dure.
Vamos a hacer volar a todas las palomas, vamos a hacer repicar las campanas de todos los campanarios, vamos a bebernos el viento del verano en las copas de las casuarinas, en la paz del crepúsculo, cuando la luna es apenas una hostia sin comulgar en el cáliz azul de la tarde.
No importa lo que dure.
Mirá, la piel que vos tocaste, la caricia quemando aún mi cintura, ha florecido...
Soy una primavera. Vos lo hiciste. Me tomaste la cara entre las manos y tu ternura fue como un viento tibio que barrió todas las hojas secas que poblaban mi otoño. Allí donde las piedras le cerraban la salida a  mi soledad, vos hiciste una puerta y por la puerta se metió el sol y de mí nacen ahora las estrellas.
Mi cuerpo es una costa donde tu barco se hunde, donde tu barco muerde la arena, como un pez.
Mar cabrilleando orillas.
Mar galopando dentro.
Furor de hoguera roja quemando el jazminero.
Entonces se desdobla la latitud del alma y se quiebra ua fuerza en la fuerza del cuerpo.
No importa lo que dure.
De veras, no me importa.
Esto es tanto, tan mío, es tan nuestro, es tan herida y risa y cielo al mismo tiempo, que aunque un día te vayas, aunque un día me dejes, aunque un dia lo tuyo se haga astillas de viento, en mi quedará el huerto..., el huerto..., las raíces de lo que en él sembraste..., el huerto empecinado en seguir floreciéndole a tu ausencia, a tu olvido, a tu adiós.
Y nunca estaré sola, aunque me dejes sola, porque en mi vida recibí tan poco (y lo poco tan triste), que la dicha que vos me das ahora me alcanzará para seguir usandola hasta que de mí no quede nada.
No importa lo que dure. Pero decime que es para siempre.
Mientras dure, decime que vamos a alcanzar la eternidad con este amor... y yo me sentiré pequeña, mientras tiembla mi carne con leves aleteos de mariposas nuevas.


Poldy Bird - Cuentos para leer sin rimmel





Mar, te quiero pedazo de zorra, pero por prestarme este libro me debes MÍNIMO 3 (tres) litros de mate por todo lo que lloré leyéndolo. Mil gracias :)

Flor