martes, 29 de noviembre de 2011

Yo, pichón de conductor

Al introducirnos al monótono mundo del manejo, nos encontramos con el peaje del tutorial, tolerando el típico conductor de bondi apurado, las puteadas en las avenidas, el machismo en las calles, los bocinazos y los ataques de nervios de nuestro maestro de manejo, en este caso, mi papá.
Todo aquel que aprendió a manejar con su viejo, sabe que pagamos caro el favor y que no hay peor acompañante que éste.
Empecemos por su preparación:


Ésta es la posición inicial, siquiera antes de que toques la llave para ponerla en contacto. Si tu papá en su vida usó cinturón de seguridad, considerará éste el momento óptimo para hacerlo. Ya que el cinturón no es suficiente, tambien es habitual que se tomen del punto A (el techo del auto) y el B (la silla del acompañante), para mayor seguridad.

Una vez que se escucha el sonido del motor comienza el infierno, los gritos, las lágrimas, las amenazas, las puteadas y el odio.. Sin embargo, vos no pusiste ni primera.

Ahora, realmente puesto en marcha el auto, se siente un redoblante en el cerebro, pero no es otra cosa que la voz de este particular acompañante, que se remite a dar 10 indicaciones/segundo y se come las otras 30 para no reflejar sus nervios. Éstas aumentan llegando a la esquina donde te da mil y un pasos a seguir en tan solo un instante: "PARA, MIRA, ANDA, NO AVANCES, RESPIRÁ, PONE EL GUIÑO, LAVATE LOS DIENTES, QUE HACEEEEEEES?!, AHORA, NO AHORA NO" y termina con un descarado: "TRANQUILA EH!".
Sin ser esto suficiente, te orbita con su mano la palanca de cambio, según él, para que te sientas más segura, pero para mí, demostrando la fé que te tiene.. de que vas a chocar contra un palo de luz a 160.

Finalmente, cuando ya le agarraste la mano y mas o menos mediste el auto, se te ocurre la osadía de acelerar a más de 20 km/h. Justo en ése momento la presión de tu viejo llega a valores incalculables, nunca jamás vistos en otro ser humano, se pega lo más posible al asiento, ajusta los puntos A y B anteriormente dichos y grita a desgarrada voz "PARA PARA PARA" y cuando desacelerás te pregunta con tono serio "¿Querés morir vos?".

Te decidís por terminar con esta situación que seguro llevará a tu padre a una embolia, volvés a tu dulce hogar pensando que después de todo la bici no es mala opción, que el auto contamina, que existen los bondis, los remises, los amigos conductores. Te clavás una coca bien fría con cubitos, prendés el ventilador, prendés la compu, hacés doble clic y BENDICIÓN, manejas tranquila por las calles del GTA sin culpa por matar peatones :)

~ Final Felíz ~


Frases pedagógicas usadas por mi papá

"Todos saben apretar el acelerador, pero hay que saber usar el freno"

"Dejalo pasar al boludo, pasa a este otro boludo y dobla, pero antes fijate que no se cruce ningun boludo"

"Tranquila, tranquila, tranquila, tranquila, TRANQUILAAA"

Y la mejor, la épica:




Post dedicado a mi viejo, que es un grande ♥

Flor

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La fucking vida universitaria..


... También tiene su precio 


Flor