Sin embargo, esta costumbre de “reciclar” viejos éxitos es
tan arcaica como el cine mismo y comienza desde sus inicios de la mano de
Segundo de Chomón con “Excursión en la luna” (1908) de su original "Le
voyage Dans La Lune" (1902), de George Melies.
Este boom enfrenta nuevamente en el ring a
las Películas originales versus
Remakes, disparando el debate, con un amplio y variado espectro de opiniones,
sobre qué es mejor.
En este sentido, existen versiones para todos los gustos,
más o menos fieles, y de todos los momentos. Algunas de estas producciones no
se encuentran a la altura de las circunstancias, por lo que no logran revivir
el éxito de sus antecesoras. Y otras, en cambio, las superan con creces.
Los resultados muchas veces son determinados por la
expectativa previa que se genera en la audiencia; lo cual explicaría un poco el
recelo, y a veces hostilidad, que ésta tiene ante las reversiones de algunos
clásicos.
Es decir, no todos los remakes son horribles y que existan tampoco
significa necesariamente una ‘falta de imaginación’... aunque con frecuencia sí
es el caso.
En ese aspecto podemos encontrar fracasos como “Psicosis” de
Gus Van Sant (1998) que repitió plano por plano al clásico de 1960 de Alfred
Hitchcock. “Poseidón” de Wolfgang Petersen (2006) que pese a los efectos
especiales, no logra equiparar la versión de Ronald Neame (1972). O “El día que
la Tierra se detuvo”, en donde la reversión de Scott Derrickson (2008) abandona
la moraleja que promovía la original sobre las consecuencias de la intolerancia
en plena Guerra Fría, de Robert Wise (1951), para concatenarla con los daños al
medio ambiente.
Pero también encontramos remakes que superaron a sus
originales, tal y como lo son “Scarface”, “Los infiltrados”, “La gran estafa” y
“El amanecer de los muertos”. O reediciones como “Willy Wonka y la fábrica de
chocolates” que recibe la característica estética del mundo de Tim Burton. Al
menos éstas permiten a algunos curiosos descubrir el film original que, tal vez
por el paso del tiempo, quedó enterrado en el olvido.
De todas formas, cabe preguntarse si esta oleada que resurge
esporádicamente ¿Es síntoma de un déficit de ideas o una búsqueda por resucitar
aquellas joyas del cine?
Aunque como señalan Jordi Balló y Xavier Pérez en su libro Yo ya he estado aquí. Ficciones de la
repetición “Desde su nacimiento,
el cine combinó esa atracción por la novedad y la repetición”.
Flor
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